martes, 1 de julio de 2008

adivinanzas

Ave y no vuela,
llana y es curva.
Quien no adivine ésta,
no adivinará ninguna.
(La avellana)

Son de color chocolate,
se ablandan con el calor
y si se meten al horno
explotan con gran furor.

(Las castañas)


A esta fruta se le culpa
y fue cosa del demonio,
pues comieron de su pulpa
los del primer matrimonio.

(La manzana)

Alí Pulgar y Las Cuarenta Galletas

Había una vez un enano llamado Alí Pulgar, era del porte de un lápiz y tenía un ejército de galletas vivientes que les gustaba entrar a casas ajenas para robar comida de los enormes refrigeradores de los humanos.
Un día Alí Pulgar y su ejército de galletas decidieron entrar al castillo de un enorme gigante que guardaba un parral que daba uvas de oro. Pero había un problema, el hogar del gigante quedaba sobre las nubes, y la única forma de llegar era hace crecer un árbol tan grande que pudiera servir como para escalar y llegar hasta las de arriba.
Un día por la mañana Alí Pulgar y la cuarenta galletas se dirigieron a la casa de una bruja agricultora que sembraba y cosechaba diferentes tipos de semillas y plantas mágicas. En la huerta encantada, la bruja les consiguió un par de habichuelas que con solo una gota de agua haría brotar una planta que crecería todo lo que Alí Pulgar y su ejercito necesitaran.
Después de conseguir aquellas habichuelas que la bruja les había regalado se dirigieron a su escondite, siguieron todas las instrucciones y de la noche a la mañana se encontraron con un árbol tan grande que su copa se escondía por entre las nubes.
Sin esperar mas Alí Pulgar y las cuarenta galletas comenzaron a escalar, y a las pocas horas llegaron a encontrarse por sobre aquellos compones de agua condensada, y por si fuera poco también se alcanzaba a divisar un enorme castillo que se levantaba imponente desde uno de los copones mas altos del lugar. Sin perder mas tiempo Alí Pulgar y las cuarenta galletas se apresuraron a encontrarse frente a la enorme puerta de madera adornada con bisagras de fierro negro, sin ver el problema pasaron por debajo.
Después de tanto esperar la tan afamada planta que daba uvas de oro, la encontraron entre las enormes manos del gigante, quien por suerte se encontraba dormido. Con mucho cuidado Alí Pulgar y las cuarenta galletas comenzaron a caminar con mucho cuidado por sobre la barriga del gigante y luego a sacar silenciosamente una uva de oro por cada galleta, sin embargo Alí pulgar se tentó de su ambición y trató de sacar cuatro uvas y escondérselas entre la ropa, para cuando todas las galletas habían agarrado una uva Alí Pulgar dio la retirada, y las galletas salieron corriendo en dirección al árbol ,sabiendo que el gigante podría despertar en cualquier momento y darse cuanta de que le faltan unas cuantas uvas, al llegar al árbol se apresuraron en bajar deslizándose lo mas rápido que pudieron y para su sorpresa se dieron cuenta de que el gigante se había despertado, y con toda la furia del mundo , acercó su mano para comerse las galletas vivientes. Para cuando Alí Pulgar y las pocas galletas que quedaban llegaron a tierra firme se apresuraron en cortar el árbol y quemarlo , llamaron a la bruja y ella convirtió al gigante en un sapo.
Alí Pulgar quedó con sólo veinticinco galletas, regresaron a su escondite, la pulgaricueva y echaron al horno ochenta moldes de masa para galletas.

FIN